Manifiesto Red de Historiadoras Feministas sobre áreas prioritarias de concurso FONDECYT Postdoctoral 2027

Manifiesto Red de Historiadoras Feministas sobre áreas prioritarias de concurso FONDECYT Postdoctoral 2027

La Red de Historiadoras Feministas ha visto con desánimo y preocupación la reciente convocatoria al concurso FONDECYT POSTDOCTORAL 2027, donde, de manera inédita y sin previa consulta a las instituciones y organizaciones científicas, se han establecido áreas prioritarias vinculadas en su gran mayoría a las áreas y temáticas de STEM, que recibirán el 70% del financiamiento. Esto no puede sino ser interpretado como una política de exclusión de las HACS (Humanidades, Artes y Ciencias Sociales) de las áreas relevantes en la producción de conocimiento del país, lo que sin duda es equívoco, inadecuado y arbitrario.

Nuestra reflexión pretende sumarse a todo lo dicho por otros organismos e instituciones que han manifestado su descontento con esta medida, aludiendo a la relevancia de las HACS en el desarrollo humano, social y cultural de las naciones, poniendo el énfasis en lo perjudicial que este tipo de medidas resulta en términos de brechas, reproduciendo las barreras de género en la academia.

En primer lugar, la medida en cuestión es contraria a la Ley 21.105 del año 2018 que crea el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, que en su Artículo 2° señala que dentro de sus ámbitos se encuentra la “formación de técnicos y profesionales, y del conocimiento y el cultivo de las ciencias, las artes y las humanidades en las instituciones de educación superior, a cargo del Ministerio de Educación”, y en el Artículo 3° indica que “velará por la coordinación, consistencia y coherencia de las políticas, planes y programas que promuevan y orienten la investigación en todas las áreas del conocimiento”. Asimismo, en el Artículo 4° letra b) señala que dentro de sus funciones se encuentra “Fomentar la investigación, básica y aplicada, y la generación de conocimiento en ciencia y tecnología, que comprende los campos de las ciencias naturales, ingeniería y tecnología, ciencias médicas y de la salud, ciencias agrícolas, ciencias sociales, y artes y humanidades. En el desarrollo de esta tarea, fomentará el trabajo multi, inter y transdisciplinario y velará por un adecuado balance entre investigación inspirada por la curiosidad y aquella orientada por objetivos de desarrollo del país o sus regiones”, lo que garantiza el pluralismo y democratización en la producción de conocimiento con financiamiento público.

En segundo lugar, esta medida contradice la legislación citada, ya que la designación de áreas prioritarias no se realizó en coordinación con otros organismos públicos del Sistema, en instancias de diálogo y coordinación con la comunidad científica, las universidades, las instituciones públicas o privadas que realizan investigación científica, desarrollo tecnológico e innovación de base científico-tecnológica, y los demás actores del Sistema, incluyendo asociaciones de investigadores, para definir los desafíos estratégicos del país y de las políticas públicas que lleve adelante (Artículo 4°, letra f; Título IV, Artículo 18°).

En tercer lugar, desconoce todas las inversiones y avances logrados desde el MinCiencia, que ha promovido diversas iniciativas dirigidas a las Instituciones de Educación Superior, tales como la Política Nacional de Igualdad de Género en Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (Decreto 12, MinCien, 2021) y su plan de acción «50/50 para el 2030», que contempla más de 30 acciones orientadas a alcanzar la paridad de género en el sistema de CTCI para el año 2030.

A lo que se suma la creación del modelo de diagnóstico Huella de Género, un manual para la gestión de la investigación, el desarrollo, la innovación y el emprendimiento (I+D+i) con igualdad de género, y por los Proyectos INES de Género financiados por el mismo ministerio, orientados a promover acciones afirmativas, eliminar barreras y reducir las brechas en investigación y producción de conocimiento entre hombres y mujeres. 

Los diagnósticos de los proyectos INES de Género a nivel nacional son contundentes en señalar que existe una división sexual del trabajo investigativo donde las mujeres científicas tienden a concentrarse y tener mayor protagonismo en las HACS, y poseen menor representatividad y desempeño en las áreas STEM. Esto significa que una política de gobierno que relegue a las HACS a un espacio marginal, dónde solo se podrá acceder a un 30% del financiamiento, profundiza y reproduce las mismas barreras y brechas que el Estado a través de políticas públicas ha tratado de reducir en los últimos años. Esta acción contradice el Artículo 4°, letra i) de la citada Ley, que indica que el MinCiencia tiene entre sus funciones “Promover la perspectiva de género y la participación equitativa de mujeres y hombres en todos los ámbitos de la ciencia, tecnología e innovación”.

Esto, no puede ser entendido más que como un retroceso y una nueva barrera en materia de equidad de género en el acceso al financiamiento de la ciencia, y donde el mensaje que se envía a las investigadoras es claro: seguimos siendo consideradas ciudadanas e intelectuales de segunda clase. Y esto es, también, una forma de violencia epistémica, ya que las ciencias sociales, humanas y artísticas, que se han asociado históricamente a atributos “femeninos” como la subjetividad, continúa repercutiendo en el siglo XXI en una menor valoración social y, en consecuencia, en menores niveles de reconocimiento y financiamiento del conocimiento científico impulsado principalmente por mujeres, “paredes de cristal” que frenan el desarrollo intelectual y científico de mujeres y niñas.

Por ello, creemos urgente que las autoridades, instituciones y organizaciones de la sociedad civil se pronuncien e impugnen estas medidas. Asimismo, solicitamos el pronunciamiento de la Ministra de la Mujer y Equidad de Género sobre una medida tan regresiva, especialmente para las mujeres y las niñas. Porque en estos tiempos, donde se cuestiona a la humanidad, una visión humanista de las ciencias y la investigación es indispensable para el desarrollo de sociedades más igualitarias y democráticas.